| Por Pete Burak

Sé tú mismo

Practica las virtudes cardinales

Nunca olvidaré la conversación en la que mi padre me reveló la diferencia entre un buen tipo y un buen hombre. Estábamos sentados en la entrada de la casa después de una sesión de entrenamiento de baloncesto particularmente acalorada e intensa. Yo no tenía ganas de practicar, se lo hice saber de mal humor y, como era de esperar, empecé jugando fatal. Él, en respuesta, me retó a esforzarme más, a superarme y a recordar los objetivos por los que estaba trabajando.

Quería ser un jugador de baloncesto excepcional, pero en ese momento me ganaban mis sentimientos de desinterés, pereza y fastidio. Al final, su mensaje caló, vencí mis deseos inútiles y me puse a trabajar. Cuando volvíamos a casa, papá me dijo: “Pete, éste ha sido un ejemplo perfecto de la diferencia entre un buen tipo y un buen hombre”. Procedió a explicar cómo un “buen tipo” puede saber cómo actuar educadamente, pero no sabe cómo conquistar sus sentimientos y, en última instancia, no vive con perseverancia y tenacidad. Un “buen hombre”, sin embargo, hace lo que es correcto independientemente de sus sentimientos; practica hábitos dirigidos hacia un propósito noble. En definitiva, un “hombre bueno” es virtuoso.

Me encanta esta definición de virtud del Catecismo, #1803: “La virtud es una disposición habitual y firme a hacer el bien. Permite a la persona no sólo realizar actos buenos, sino dar lo mejor de sí misma. La persona virtuosa tiende al bien con todas sus facultades sensoriales y espirituales; lo persigue y elige en las acciones concretas”. En concreto, la prudencia, justicia, fortaleza y templanza (las virtudes cardinales) son los cuatro fundamentos sobre los que se construyen todas las demás virtudes humanas.

La prudencia nos ayuda a elegir lo que es correcto hacer, es la razón bien formada en acción. La justicia es la acción repetida de dar lo que es debido o lo que se debe tanto a Dios como a los demás. La fortaleza es tener la fuerza o el valor de hacer lo correcto cuando es difícil. La templanza nos ayuda tanto a disfrutar como a utilizar las cosas y deseos terrenales dentro de la cantidad y equilibrio adecuados.

Se podría decir mucho más, pero los dejaré con una cita más del Catecismo, #1810: “Las virtudes humanas ... son purificadas y elevadas por la gracia divina. Con la ayuda de Dios, forjan el carácter …El hombre virtuoso es feliz al practicarlas”.

La sabiduría de mi padre sobre ser un buen hombre me ha motivado constantemente a practicar las virtudes, ¡y a mi tiro en suspensión también le vendría bien algunas repeticiones!


Pete Burak es el director de i.d.9:16, el alcance de jóvenes adultos de Renewal Ministries. Tiene una maestría en teología y es un orador frecuente sobre evangelización y discipulado.

Read this article in English! (Versión en ingles)